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(Tiempo estimado: 6 – 8 minutos)

Llevo un dolor adentro y no sé ya procesarlo. 

Es un dolor que pesa y que me cuesta, 

un dolor que pasea y no me suelta.

La verdad no sé cómo expresarlo. 

Es un dolor terriblemente acomodado, 

que gira sin cesar adentro y da la vuelta.

Un dolor de muerte, un dolor demente,

un dolor psicótico silente que grita en textos, en letras sueltas,

en escritos desamparados por ahí regados indecentemente. 

Es un cubo de dolor. De colores aparentemente vivos, e increíblemente muertos.

Un cubo rubik desordenado que nunca supe cómo armar, y que otros entienden y arman sin parar.

¿La sociedad?

Éxodos multitudinarios, desplazamientos forzados, deportaciones exprés y pérdidas humanas.

Hostilidad ritualizada, engaños, mentiras, artilugios y necios corazones entenebrecidos.

Prácticas de colonización intelectual que cambian la verdad de Dios por la mentira rindiendo más culto a las criaturas que al Creador.

Violencias multidimensionales, necropolíticas, desigualdades y precariedades.

Mendicidad, pobreza, fetichismo, xenofobia y pedofilia.

Clivajes étnicos, religiosos, económicos e ideológicos. 

Virus, enfermedades y adicciones.

Injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad, envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades.

Una sociedad líquida que se diluye entre pensamientos e ideologías que todos miran de cerca sin entender, evidencia de mentes reprobadas que hacen cosas que no convienen.

Encierros de las sociedades de control y confinamientos forzados, oscurantismo social y políticas del miedo.

Redistribución excesivamente inequitativa de las riquezas, economías del despojo y las más oscuras técnicas de control biopolítico disfrazadas de justas políticas sociales.

Hordas de desposeídos y desamparados… millones de niños abandonados y no registrados. 

Géneros confusos, cuerpos afeminados, deformes y desnudos que divagan y no saben a dónde van. 

Pasiones vergonzosas que encienden los cuerpos para cambiar su uso natural por el que es contra naturaleza.

Inmundicia, concupiscencia y deshonra de los cuerpos propios: estereotipados e hipersexualizados. 

Niños y niñas que no saben si lo son, lo fueron, lo serán, o lo dejarán de ser algún día.

Hombres murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia y dignos de muerte.

El caos aquí. El caos y el fin.

¿Qué decir de los padres y los hijos?

Familias multitareas y pluripintas, ocupadas de una rutina inventada por la moda.

Padres que se levantan a su oficina y regresan de ella creyendo que en el día no ha pasado nada. 

Desconocedores profundos de sus propios hogares, malos conversadores y revestidos de un orgullo raro de falsos proveedores.

Familias de soledades encerradas en los cuartos, conectadas a las noticias, a las series y a las novelas. ¡Viviendo de ellas como si fueran el verdadero pan de cada día!

Familias hermosamente unidas en las redes sociales, e increíblemente divididas en las noches y los fines de semana.

Hijos mancos, rotos, quebrados e hiperconectados.

Niños que no saben, que no entienden, que no hacen… y que creen saberlo, entenderlo y ser capaces de hacerlo todo. 

Hijos que han venido a ser tan necios y rebeldes… tan exitosos en cumplir el objetivo oscuro de los medios.

Niños “marioneta”… dominados por los hilos del entretenimiento y atrapados por las redes que se dicen “sociales”, pero que no hacen más que aislarlos con el odioso permiso de sus padres.

¿Y dónde están los hijos de Dios? 

¿Dónde están aquellos que se levantan para que el mundo no se nos meta a la casa, a la familia, a la iglesia?

¡Oh, familia, por favor despierta! Despierta de ese sueño que te ha aturdido tanto que difícilmente piensas.

Ciertamente, los medios sí hablan. Eres tú el que no escucha.

Y pese a ello… La esperanza. 

¡Que no crea el enemigo que ha ganado la batalla! 

Ha intentado pelearla y con fuerza ha asechado; no obstante, aquí estamos: 

en pie de lucha santa y con intención esforzándonos.

Que encuentre hoy una iglesia que entiende que la guerra se hace de rodillas y delante de aquél que comanda los mejores ejércitos del cielo.

Que no crea que nos hemos dado por rendidos, porque no hay mirada atrás para aquél a quien a Cristo ha recibido.

Oración y clamor 

¡Oh, Señor, por favor danos quietud en el movimiento imparable de la vida!. Que podamos viajar con gozo por nuestro aposento y hablar contigo en el secreto para una recompensa mayor en lo público (Mateo 6:6). Que nos podamos esconder un poquito mientras pasa la indignación de este mundo (Isaías 26:20) y que seas Tú nuestra luz y nuestra sal, nuestra única verdad: la verdad plena y total. Que mengüemos y Tú crezcas, que entre nuestros gestos y miradas resplandezcas, que se perciba Cristo cuando hablemos, cuando actuemos, cuando dulcemente a ti adoremos. Que nos permitas entrar por los atrios de tu casa con alabanzas y se llenen nuestros labios de tu gracia. Que como hermanos en la fe vivamos y podamos aferrarnos a la vida que muchos desechan y menosprecian.

Señor: ¡despierta en nosotros ese espíritu que duerme y que vele con tal gozo y esperanza, que nunca para atrás miremos! Que en tu mirada tierna encontremos lo que el mundo nos robó un día, pero ya nunca jamás habrá de tomar para sí. Que nos des la gracia de ser guerreros contraculturales que escondidos en ti y fortalecidos, podamos levantar la voz y salir en la defensa más saludable del evangelio.

A continuación encontrarás un archivo de audio que corresponde al texto leído por mí:

También encontrarás una puesta es escena muy especial con base en el texto en la que participaron algunos docentes y estudiantes del Colegio León de Judá. Fue presentada en vivo durante una charla-taller para familias titulada: “Hiperconectados y vulnerables” el pasado 11 de agosto de 2023 en la Congregación Cristiana de Manizales.

¡Dios te continúe bendiciendo! 🙏🏻

Andrea Suárez Salazar

8 Replies to “Cubo de dolor”

  1. Andre eres la más aguerrida princesa, ame las palabras de esta entrada, se me movilizó todo el alma, en realidad si estuviéramos más despiertos como cristianos el mundo desahuciado, recobraria algo de la vida que se ha ido cediendo en los afanes y distracciones 😔.

    1. Tan linda, mi Sachi. Muchas gracias por este bello y sentido comentario. Lo que dices es precioso y me anima a continuar escribiendo 🥰 ¡Que nuestro buen Dios nos ayude con el afán y la distracción para que no se roben lo verdaderamente importante: la Presencia de Dios morando de manera permanente en nuestros corazones!

      Un abrazo 🤗

  2. Qué bonito análisis de nuestra realidad, personal, familiar y eclesiástica expresado de forma poética.

    1. Muchas gracias por su comentario, don Roy. Me complace saber que ha sido una bonita reflexión para usted.

      ¡Bendiciones!

  3. Hola Andrea… que bonito, tremenda literatura de mucha reflexión, me tocó el corazón… que el SEÑOR te siga bendiciendo inmensamente…

    1. Gracias por su comentario, don Gonzalo. Me alegra saber que mi escrito tocó su corazón. Dios es tan bueno y fiel siempre.

      ¡Bendiciones!

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